Oírte por el teléfono luego de tanto se tradujo en sentir mil cosas distintas al mismo tiempo. Y es que ese "tanto" no ha sido sólo en tiempo, sino también en lágrimas, en catarsis y despechos, en enojos, rencores, reconciliaciones, reencuentros.
Recordé que la última vez que te escuché fue por tu partida definitiva. Con un "llegué bien" y un "te querré siempre" -ambos de tu parte- se cerró ese círculo, aunque fuera simbólicamente.
Ahora, no sé. No se puede decir que no golpea todavía, levemente lo hace, o al menos algo se siente. Nada más que es desde otros lugares. Al final se logran, esos otros lugares.
1 comentario:
Ufff, terminé con una sonrisa. Esto también es como de imprimir, para saber que siempre se llega a esos otros lugares, aunque por ratos parezca imposible.
¡Bello!
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