Al menos la crisis no me llevó hasta algún baño en modo emergencia. Ni siquiera hubo crisis, nada más un día muy largo que me recordaba a cada hora nuestro encuentro, y un recorrido muy lento con cara de funeral mientras subía las últimas escaleras.
No estuvo tan mal... aparte de la tensión extrema por momentos y el brillo intermitente de tus ojos que me recordó levemente algunos momentos vividos.
Es como la canción típica de plancha, esa que dice "...frente a frente bajamos la mirada...".
Pasa el tiempo y algunas cosas nunca cambiaron. Toca enfrentar.
La impresión es precisamente esa, que casi nada haya cambiado de esas 'algunas cosas'. Una que se hace la loca y cree que con envolverlo todo en lo que sea y esquinearlo por ahí mientras tanto no joderá más. Pero no. Así no funciona.
La serpiente que se muerde la cola. El todo vuelve a la parte. Algo así como retornar a alguno de nuestros puntos de salida siempre, o casi siempre, o regularmente, o algunas veces. No me había percatado de eso hasta que descubrí uno que otro momento de retorno en mi vida y entonces caí en cuenta que sí, pasa. El todo vuelve a la parte, a veces.