abril 27, 2016

Recurrencias

Flashazos de cuando algún viaje me suceden casi a diario. De repente me acuerdo de una calle en particular o unos segundos de un paseo. Volver, siempre. Más ahora, por favor.

Es loco, no te extraño tanto ya, estás como difuminada, te diluís de a poquitos.
Pero de todos modos extraño cosas, algunas que sí tienen que ver con vos. Y me pongo triste.
Anoche lloré con la excusa de una lectura tristona. Una mezcla de excusas, y vos claro.
Ya no me desespero. Ya no quiero tanto saber cómo estás. ¿Para qué? Cero riesgos.
Ya no llevo la cuenta de los días, ni espero que me escribás.
Alguna vez te hablé antes de dormir o en luna llena, porque sí. No sé qué carajos espero, seguro que me extrañés un poco o pensés en mí cuando yo lo hago alguna que otra noche, como si tu sensibilidad y tu don dieran para tanto. Pobre.
Y anoche soñé con vos, nunca pasa, pero casi no lo recuerdo. Mejor.

abril 08, 2016

Nombrar - te

Hoy te nombré por última vez. Verbalicé tu nombre mientras te quemaba simbólicamente en el lavatorio del baño -no se vaya a incendiar la casa- y de paso te mandaba al carajo.
No quiero nombrarte más.
Me quedo con tu paso por mi cama, breve pero intenso, mientras termino de borrar los pocos significados que dejaste por ahí. Por dicha casi ninguno. Vivencias juntas, cero.
Y aún no entiendo tanto mal sentir. Estoy jodida.
Que seas feliz con quien decidiste volver, o que sigás comiendo mierda junto a ella, mierda patológica, lo que querás y podás. 

marzo 28, 2016

Domingos

Siempre fue en domingo, siempre el poco tiempo que duró. Casi 3 meses con los peores domingos, siempre. Todavía no entiendo bien la razón, pero cada domingo fue horrible, incluso ayer mismo.
Necesito quitarle tu nombre a esos domingos. No quiero detestarlos como al lunes, no tienen la culpa de tu constipación emocional y tanto miedo y mi estupidez.
Devolveme los domingos, nunca te sirvieron para nada.

marzo 23, 2016

La idea de vos

A veces extraño mucho la idea que me hice de vos. Porque vos no sos vos.
Y me pregunto tantas cosas, todas las que hacen más daño. Muchos porqués que no pueden tener respuesta. Y me hago mierda y lo sé. Y por momentos muero por escribirte y saber de vos -la idea-, y me harto porque no debería, no está bien, no estoy bien.
No soy yo, sos vos. O sí soy yo, y vos -¿la idea?-.
Y el ego.

marzo 19, 2016

Duelos, segunda parte

Es algo así como pasar un segundo duelo con vos. Luego de días de mierda, llevándolo fatal pero valienta sin contactarte, zas que volvés. Es que ¿qué cómodo no? te da la nostalgia, digamos, y por qué no, le diré que la extraño y que nos veamos. Otra vez, volver a otro de los puntos de partida anteriores.
Yo, desconfiada, intento no volar, sopesando. Y vos, como era de esperarse, de nuevo la cagás.
Ya no se siente tan feo como hace unos días, la decepción seguía ahí.

De nada sirve que digás que me querés o que te importo si no lo podés -ni querés- demostrar ni un poquito. Hablar es muy fácil. ¡Tenés tanto qué aprender! La consideración, la compasión, la solidaridad, el querer. Vos y tu mundo, veinteañero.