Mostrando entradas con la etiqueta Tristezas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tristezas. Mostrar todas las entradas

diciembre 22, 2017

Fantasmas navideños

Por unos segundos, anoche te convertiste en mi fantasma de la navidad. Lo que me compartiste sonriendo no podrá ser olvidado pero por venir en forma de bofetada combinado con balde de agua fría y algo que ardía. No se puede ser tan desubicada en la vida, y aún así todavía me sosprendés.
Un poco tarde, cierro todas mis puertas y ventanas, con candados y cadenas y doble cerradura. Fue tu última navidad.

junio 10, 2017

Cumpleaños

Sí, este año apareciste para celebrar mi cumpleaños. Y con esos colochos largos y esa sonrisa me dejaste caer tantas palabras, tantas, inesperadas, sorpresivas, queridas. 
Y no se vale, tirar todo eso y luego irse. Porque qué hago con ellas, no sé todavía ni dónde meterlas. 
..Soñando con tu cintura, con lo que no pudo ser... 

septiembre 23, 2016

Flotar

Recordé que en aquella excepción de viaje -excepción en muchos sentidos posibles- me dejaste mostrarte cómo se flotaba en el agua, y te dejaste llevar, flotaste y te gustó. Al menos te dejé eso, algo chiquito.

Hoy, después de ir y venir por días, entre alejamientos y huídas, acercamientos tuyos típicos, etc., logré decirlo sin llorar aunque por audios. Hubiera preferido de frente o en una llamada. Más de frente, claro. Pero el principio de realidad tiene sus momentos y acá brilló. No sucederá.

Es una pena que no te interese, por ningún lado o lugar. Y aún así querés que me sienta culpable porque te duele ¿qué te duele? Un carajo. Pero te lo pude decir, claramente. Romper con esas dinámicas. Porque no es justo. Es huevonada.
Pero te enseñé a flotar.


agosto 19, 2016

El caos

Certeza. Tu presencia en mi vida me hace mal.
Creí que podría con ello. Una mierda. Fue un caos y volví al llanto casi igual que la última vez.
Ya basta. Esta recurrencia es absurda y la culpabilidad no puede más. Mi vulnerabilidad frente a vos es un puto chiste, ni puedo explicarlo.
Mi corazón es tontito, la razón sabotea, y al final te tengo que agradecer porque fue la última vez.

abril 27, 2016

Recurrencias

Flashazos de cuando algún viaje me suceden casi a diario. De repente me acuerdo de una calle en particular o unos segundos de un paseo. Volver, siempre. Más ahora, por favor.

Es loco, no te extraño tanto ya, estás como difuminada, te diluís de a poquitos.
Pero de todos modos extraño cosas, algunas que sí tienen que ver con vos. Y me pongo triste.
Anoche lloré con la excusa de una lectura tristona. Una mezcla de excusas, y vos claro.
Ya no me desespero. Ya no quiero tanto saber cómo estás. ¿Para qué? Cero riesgos.
Ya no llevo la cuenta de los días, ni espero que me escribás.
Alguna vez te hablé antes de dormir o en luna llena, porque sí. No sé qué carajos espero, seguro que me extrañés un poco o pensés en mí cuando yo lo hago alguna que otra noche, como si tu sensibilidad y tu don dieran para tanto. Pobre.
Y anoche soñé con vos, nunca pasa, pero casi no lo recuerdo. Mejor.

marzo 28, 2016

Domingos

Siempre fue en domingo, siempre el poco tiempo que duró. Casi 3 meses con los peores domingos, siempre. Todavía no entiendo bien la razón, pero cada domingo fue horrible, incluso ayer mismo.
Necesito quitarle tu nombre a esos domingos. No quiero detestarlos como al lunes, no tienen la culpa de tu constipación emocional y tanto miedo y mi estupidez.
Devolveme los domingos, nunca te sirvieron para nada.

marzo 23, 2016

La idea de vos

A veces extraño mucho la idea que me hice de vos. Porque vos no sos vos.
Y me pregunto tantas cosas, todas las que hacen más daño. Muchos porqués que no pueden tener respuesta. Y me hago mierda y lo sé. Y por momentos muero por escribirte y saber de vos -la idea-, y me harto porque no debería, no está bien, no estoy bien.
No soy yo, sos vos. O sí soy yo, y vos -¿la idea?-.
Y el ego.

marzo 19, 2016

Duelos, segunda parte

Es algo así como pasar un segundo duelo con vos. Luego de días de mierda, llevándolo fatal pero valienta sin contactarte, zas que volvés. Es que ¿qué cómodo no? te da la nostalgia, digamos, y por qué no, le diré que la extraño y que nos veamos. Otra vez, volver a otro de los puntos de partida anteriores.
Yo, desconfiada, intento no volar, sopesando. Y vos, como era de esperarse, de nuevo la cagás.
Ya no se siente tan feo como hace unos días, la decepción seguía ahí.

De nada sirve que digás que me querés o que te importo si no lo podés -ni querés- demostrar ni un poquito. Hablar es muy fácil. ¡Tenés tanto qué aprender! La consideración, la compasión, la solidaridad, el querer. Vos y tu mundo, veinteañero.

marzo 11, 2016

Archivar y eliminar

Hoy eliminé nuestro chat. No me había animado hasta ahora. Temía hacerlo. Una tontería total.
Releí todos los mensajes desde diciembre hasta hoy y fue como tener una revelación. Los ciclos fueron evidentes. Mis intentos, tus negativas. Tus rollos, mis contenciones. Mis crisis, tus silencios. Etc.
De nuevo, la mayor cantidad de palabras, entusiasmo y mensajes fueron de asuntos de cama. Lo dicho ya mil veces, lo que mejor hicimos juntas fue coger.
Y se me quitaron las ganas de escribirte y preguntarte cómo estás. Fue una "terapia" interesante porque al fin logré ver más claramente lo injusto y lo inmaduro de todo y lo peligroso de esas ganas tan raras que me dieron por un momento estúpido. No te merecés de mí nada más. Y es triste y de seguro me seguirá doliendo un tiempo, pero ya. Que te vaya bonito, que no te vaya mal.

marzo 08, 2016

Esas primeras veces

Las primeras veces siempre serán las mejores. Lo tuve claro desde el inicio. Hoy recuerdo los nervios, el dolor de panza, la ansiedad y la desesperación por que llegaras. Te puedo ver entrando por la puerta de vidrio de la sala, quitarte el bulto y mirarme para besarnos de una. Y la cama, uuf. Esas dos noches-madrugadas fueron maravillosas.
Es así, las primeras veces lo tienen todo, hasta la añoranza de que tal vez no se repita más.
Aunque nos dio para más veces, el resto de las cosas no. Muy poco tiempo para tanto intento.
Lo peor tal vez es tenerlo claro pero no querer irse y no entender muy bien el por qué retener algo que igual se va y debe irse. Por eso el auto sabotaje. Y funcionó. Que te manden al carajo no se siente lindo, pero a veces es la única forma de irse y dejarse de joder. Triste, sí.
Nunca nos tomamos aquella foto juntas.

febrero 21, 2016

Destinos

Ayer perdí la cola para el cabello que me regalaste. Fue de esos poquísimos regalos materiales que me hiciste. Y la pérdida fue sin querer. Me dí cuenta al volver a casa y acomodar. Lo tomé como una señal.
Aunque una parte de mí daba todo por perdido sigo teniendo otra parte terca y obstinada que se niega hasta el final, o sea hasta que le patean el culo.
Día y medio de silencio fue suficiente para no soportar más y estallar por audios en WA porque no lo logramos de otro modo.
Yo quise porque vos dijiste que querías, pero como siempre  (siempre!!) yo fui la que volé y sola.
Como dice la Roffiel, hay amores que son cuestión de destino, lo cual no quiere decir que siempre puedan vivirse. Cuestión de destino.

febrero 16, 2016

Aprender lo que no se puede

Ya lo decía desde el inicio. Lo que mejor hacíamos vos y yo era coger. Debimos concentrarnos en eso y que lo demás valiera. Debimos aprender a que en eso funcionábamos perfectamente y no forzar lo demás. Ni pedir exclusividades, ni querer relaciones formales. Nada, solo coger.
Vernos de vez en cuando, tomarnos una cerveza, ir a la cama (o a la sala, o a la ducha), dormir un rato, despedirnos al día siguiente. Una que otra vez.
Nos hubiéramos evitado todo esto. El circo. Las idas y venidas, el estire y encoge.
No se vale ¿sabés?, no se vale que otrxs paguen por tus incapacidades, sean por la edad o por otras razones.

enero 27, 2016

Enredos y abrazos

Si bajas la guardia, yo la bajo. No me quiero jugar el chance. Pero soy dulcita y al menor atisbo de sensibilidad tuya me derrito en charco de agua como Amelié.
Que si te extrañaba, miles. Muriendo por un abrazo tuyo.
Bastó un "quiero verte" para mandar todo a la mierda y esperar el domingo.

Hoy, que te vi unos minutos, bien pude quedarme enredada en tus brazos.
1, 2, hasta 3 abrazos (¿cuántos abrazos caben en unos minutos?), y regresé oliendo a vos.
Fue poco tiempo pero cómo carajos te extrañé.

enero 25, 2016

Despedidas -y seguimos-

Debí haberlo sabido. Ya lo había visto y notado. Tanta arrogancia junta debe ser propia de tu generación, definitivamente. Y ese porte de "me vale un carajo todo" también. Total ¿qué son las palabras? Si se usan como venga en gana.

De todos modos, gracias por darte el chance. Fue hermoso y rico recibirte en mi cama. Una pena que el mundo se pierda de esa forma tan tuya de hacer el amor, (comenzando por mí ja). 

noviembre 06, 2015

La nada

Esto no es nada. Vos no sos nada.
Hace años, una ruptura, ni llegué al avión. Sobreviví a quedarme acá, sin trabajo, sin casa fija, sin ella.
Hace no tanto, otra ruptura, verse con todas las cosas afuera. Sobreviví, reaprendí a estar conmigo, a comenzar de nuevo.
Esos fueron rollo reales. Esto no, no es nada. No sé por qué carajos duele si no es nada. No sos nada.
No debe ser dolor, debe ser pura ahuevazón. Eso.

septiembre 23, 2015

Movidas de piso

Lo más seguro es que ni un cabello se te movió. Ya quisiera yo. Y si sí, disimulás muy bien. Igual todo fue muy rápido. 
Te confieso, se me movió un poco el piso. Estás tan cambiada, casi ni te reconocí. Y por un momento te extrañé y me sentí triste. Tanta torpeza y tanto miedo.
Imagináte todo lo que hubiéramos hecho. O tal vez no.
Igual te extrañé, y si lo pienso mucho te extraño más. Ya se me pasará. Como la otra vez.

agosto 27, 2015

Ofertas

No volví a comprar de aquellas ofertas. No tienen mucho sentido cuando no son para dos. Nos ví haciendo planes para una de viaje o la otra de comida en lugares desconocidos. Era lindo.

Ahora se me quitaron las ganas y de todos modos no he logrado encontrar con quién. Ni vos sos una opción. Extraña, lejana, como otra persona, desconocida. Como debo estar yo para vos, seguro.

agosto 24, 2015

Mis mierdas

El clásico. Jugar de amiguitas no creo que lo logre. Bueno, jugar yo porque vos lo tenés clarísimo, desde siempre. Yo no, para variar. La pereza.
Aunque sí supe algo desde el inicio, que esto tenía tufo a una crónica de una muerte anunciada.
Total responsabilidad mía, yo te puse ahí. La mierda es recolocarte. Mis mierdas.
Que si aquella volvió y te beso, no me interesa. Mis mierdas.
Debería interesarme, desde el ser amiguis. Pero la cagué. Mis mierdas.
Y sentirse tan tonta y tan majadera, no tiene precio. Hay que tomarlo como mejor venga: reconfirmaciones de que no se está lista para un carajo. Y aprender, claro, de nuevo.

agosto 03, 2015

Peras al olmo

No me preguntarás cómo estoy. Nunca lo hacés de todos modos. Ni aunque yo lo haga, ni por pura cortesía. Ese ensimismamiento a mil me pone a pensar que eso de querer disculparse por metidas de patas anteriores no es más que un ejercicio egoísta de sentirte mejor con vos mismx, y no una preocupación real por esa otra persona que salió jodida por tu torpeza.

Y bueno, a fin de cuentas cada quien está por sí mismx. No tendrías por qué ser la excepción. Es sencillo: te disculpás y enmendás. Que esa otra vea qué carajos hace con la disculpa, si le revuelve la vida o no.

Y no, no se le puede pedir peras al olmo. El solo hecho de pedir disculpas es meritorio en sí mismo. Lástima que no me baste. No me basta. Debería bastarme. Necia.

julio 31, 2015

La luna y el retrógrado

De verdad. Todo es culpa de la luna azul. Y de Venus en retrógrado. Es que no hay más explicación.
Todo se revuelve hace días y una que no quiere verlo e intentar entender.
Y vos volvés y te vas, volvés y te vas, casi como te da la gana. Bueno, más o menos. A veces. Con tu despiche encima que cada vez es más grande. Y yo que no me voy ni me despido. Malditas ganas y tus dedos largos. Estúpida yo.