enero 30, 2017

Carajo

Anoche soñé con vos. De nuevo. Enero, de nuevo. Me decías lo linda que me veías y que querías ir a dormir alguna noche a mi casa. Era exactamente lo que esperaba que me dijeras, en el sueño y tristemente en la realidad. Hasta cuándo carajo.
Y si te lo cuento no vas a preguntar de todos modos, para qué lo harías y para qué contarte. No vale la pena, ni una ni la otra, de nuevo. Al chile hasta cuándo.

enero 20, 2017

La esquinita de la esperanza

Sé que hay adioses recurrentes. Es porque muy en el fondo una no quiere decir adiós y se acabó. No sé a qué quedarse con la esquinita de la esperanza, ni para qué o por qué, pero pasa.
Inicié el año plantándome, pero no del todo con vos. Me odié, te odié, por seguirle dando largas a esta vaina. Y por mi clara inutilidad para negarme a tus saludos y obviarte.
Pero aunque el mono de fuego siga jodiendo, le falta poco y a esto también. Primer paso hoy y la completa certeza de negarse a repetir vicios pasados similares. Aunque te enojés y amenacés con no volver a aparecer. Debo agradecértelo, desaparecer era mi intención pero la inutilidad me puede más, de nuevo.
Gracias, de verdad. Esperemos al gallo de fuego.

diciembre 05, 2016

Indiferencias

Sobrevivir a tu indiferencia no ha sido fácil.
Lo admito, yo fui la que se quedó pegada ahí, semanas, meses. Es una recurrencia, siempre me pasa y cada vez entiendo menos cómo termino ahí y peor, cómo salir.

Y aunque tu indiferencia haya provocado un corazón roto casi todo el año, asumo mi responsabilidad por la sensibilidad extrema y cierto afán por el drama.
A vos te salva la edad, alguito, tampoco mucho. Pero yo, no tengo excusa.
Quiero dejar de sobrevivirte. Quisiera ser como vos en eso, indiferente, valeverguista. Pero hace rato que no tengo 20 años y además siempre me he tomado todo muy en serio. Qué hacerle.

noviembre 08, 2016

En la mañana

Entre semana, cerca de las 11 am, siempre, me acuerdo de vos. Es una recurrencia tu recuerdo. No hay preguntas, solo te veo aparecer, a veces sonreír.
A veces te escribo cuando eso pasa. A veces intento resistirlo y lo logro... la mayoría no.
A veces sos encantadora. Y una que se conforma con tan poco. Total, a un saludo de buen día no se le puede hacer el feo así no más. Ya ni los breves enojos importan mucho. Al menos eso es bueno.

octubre 13, 2016

Gracias

Gracias, también a vos, por no dejarme comer mierda a tu lado.
Por reafirmarme cada vez que -por desgracia- nos encontramos, que seguía sin tener nada a tu lado.
Por recordarme, sin querer claro, que sos una niña y que te falta aprender y sufrir, mucho.

Gracias nena. La indeferencia se cobra, a veces caro. Ya te tocará.