"... no me punze la cabeza, nadie sabe lo que siento... siempre que me equivoco estoy conmigo, siento que no toco el fondo pero sigo aquí... no me punze la cabeza... "*
Casi casi, a punto de saltar, entro en pánico. Es extraño, nunca antes tuve miedo a las alturas. Será que estoy entrando ya en ese período de la vida donde poco a poco se suceden los 'yo nunca...', 'antes jamás...', 'hasta ahora...', convirtiéndose en 'últimamente', 'me suele pasar de un tiempo a acá', etc. Debe ser. Claro, tampoco había estado antes a tanta altura como ahora. ¿Y sí...? ¿Y sí no lo logro? Si la caída resulta peor que la subida y la ansiedad de la espera en ese pico tan alto. Chances. Riesgos. Permitirse. Al menos llegué hasta acá. Y nadie me quita lo bailao, bueno, en este caso lo subido.
Ni Malfalda, ni la Mujer Maravilla, ni la Biónica, ni... Las super mujeres no existen. Ninguna es infalible. Humanas, las mujeres fallan, se equivocan, se desmoronan, se levantan, les duele.
Y yo que creía que vos eras una de esas. Pero me enseñaste que no, me recordaste que no. Mortal, frágil a veces, fuerte cuando se necesita, no sos dios.
Nunca antes en mi vida había escuchado esta palabra, 'endogamia', hasta que comencé a frecuentar el ambiente. Nada como ese espacio para entender bien la dinámica endogámica, que tiene actuares misteriosos y sorprendentes a veces, no tan gratos otras, extraños las más.
Y lo peor, que yo creía que la endogamia sólo tenía alcances 'locales, pero no, resulta que trasciende fronteras y las vainas más bizarras aparecen de una! La teoría de los 6º de separación o el famoso chartde Alice en The L Word no es nada a la par de los rumbos endogámicos que en el ambiente se pueden dar y se dan.
Pero no es algo propio del ambiente, algo característico. En todo espacio se da, sólo que como este es un poco pequeño -aunque parezca mentira a veces- se nota más... digo.. ¿será?
La serpiente que se muerde la cola. El todo vuelve a la parte. Algo así como retornar a alguno de nuestros puntos de salida siempre, o casi siempre, o regularmente, o algunas veces. No me había percatado de eso hasta que descubrí uno que otro momento de retorno en mi vida y entonces caí en cuenta que sí, pasa. El todo vuelve a la parte, a veces.