abril 09, 2009

Esa bruja

Cuenta el cuento que había una vez una bruja de verde oscuro y gris que en ciertas noches de luna llena le daba por maldecir. Caminaba de allá para acá maldiciendo lo que fuera, lo que se topara en su andar, árboles, flores, ranas, aves nocturnas, zancudos, etc., hasta que un día, por algo que nunca se supo, comenzó a maldecir orgasmos. No los suyos, ni los de su círculo, no. Eran otros los que maldecía, unos extraños, ajenos y que parecían siempre terminar mal.

En fin, que durante algunas noches de luna a reventar refunfuñó lanzando maldiciones antiorgásmicas a diestra y sinietra hasta que terminó de desahogarse, que fue pronto. Luego pasó de nuevo a maldecir a lo que se cruzaba en su subir y bajar, como animales, plantas, pedazos de madera mal cortado, restos de ropas, botellas vacías, cigarros sin consumir, fotografías rasgadas, recuerdos, ...

abril 08, 2009

"Esta vez"



Café Tacvba

abril 05, 2009

Y claro!

"... tanto la quería que tardé en aprender a olvidarla 19 días y 500 noches..."

Es más fácil irse.

"... porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren..."

Al menos ya es abril, aunque nada garantiza que puede pasar lo que a Sabina ("...quien me ha robado el mes de abril, cómo pudo sucederme a mí...")

abril 03, 2009

Mmh...

Me percaté de que saber de vos muy directamente me despierta tristeza, recuerdos atropellados y un llanto incontrolable que dura segundos. Pero está bien, supongo que debe ser así, 'parte de...'

Mientras, y en paralelo, recuerdo que los últimos vagones del metro del D.F. se quieren volver por completo arcoiris y la demás gente tiene que bancárselo; es muy divertido ver sus caras por cierto. Valientas, valientes, de a poco se toman espacios.

abril 01, 2009

"El Café Tacuba ya parece bar..."

Con el eco de la canción de Café Tacuba nada como tomarse una cerveza a su salud en el Café de Tacuba, calle Tacuba No. 28, salida por el metro Allende.

Aire comprimido entre altura y niveles de contaminación exagerados pero que se olvidan con la vista nocturna de la azotea-terraza del restaurante del hotel Majestic a media cuadra del Zócalo, calle Madero.

México es mágico, así como casi rimado.