mayo 19, 2008

Los fantasmas que no se quieren ir

Porque una no las deja será?
Eso me pasa específicamente con una fantasma... así le digo porque a veces, las más, me cuesta el solo hecho de pronunciar su nombre, entonces me acuerdo del personaje de 'Voldemort' en Harry Potter, el inombrable, algo así. Cuando digo 'fantasma' ya se sabe de quién hablo y a qué me refiero.
Decía que me pasa principalmente con una persona. Es raro porque he llegado a entender que no se trata de Ella en sí, sino de la situación en que nos vimos relacionadas medio directamente y lo que eso provocó. Casi sin querer me crucé en su camino y ella tal vez también sin querer me jodió y ahora parece una maldición perenne que no se quiere ir y yo no sé todavía cómo quitármela de encima.
Lo malo es que vuelve cuando menos me lo espero y desata cosas que ya estaban calmas. Cada vez menos, eso sí! pero igual me revuelve todavía. No sé dónde ponerla, ¿será que tendré que cargar con ella, con su gris y transparentosa presencia, hasta que le de su gana????

mayo 17, 2008

Seudónimos

Un compa metal me preguntaba el otro día que si yo era 'Maya' mientras arrugaba un poco la cara. Me quedé pensando sobre la vaina de inventarse 'nicks' o seudónimos para escribir en internet y que estos no le gusten a otros/as. Pensaba en 'Maya', un nombre reincidente en mi vida, y recordé porqué: mi abuela me decía así. Maya, Mayita, como la Abeja Maya, una fábula de los años 80, por ahí, que tenía una canción y ya no recuerdo de qué trataba. La cosa es que mi abuela me saludaba así y algunas de mis tías le hacían coro, Mayita.
Mi abuela murió hace como 8 años y a veces algunos sabores me la recuerda, como la tortilla con queso y café.

mayo 16, 2008

Menopausia

No que me esté dando ya, aunque le tengo bastante susto porque en mi familia ha caído de repente no gratamente adelantada y puchis que hace mierda el organismo y la autoestima y el cuerpo y la biología completa!
Resulta que me llegó un artículo de una escritora argentina, cuyo nombre se me escapa, que hablaba de sombreros rojos y reuniones de señoras menopáusicas con sombreros rojos, y citaba la canción de Liliana Felipe, 'Cuando cumpla los 80', y ahí hice click ¡claro! ella habla en su canción de algo rojo, pero eran calzones, no sombreros. Busqué la canción y qué letra! No sé si yo quiera llegar a los 80, pero la pieza está buenísima:

Cuando, cuando cumpla los ochenta,
me pondré calzones rojos,
y sandalias satinadas
y saldré por las iglesias a reirme de las mochas
a escupirles el mandado
cuando,cuando,cuando
Cuando cumpla los ochenta y me robe las limosnas,
en la iglesia de la esquina
y me tire al monaguillo,en mitad del evangelio,
posición del misionero,
la del santo sacramento y que venga a nos tu reino
venga, venga ,venga
Si será mi herencia unos calzones rojos
un montón de santos rotos y el condón del monaguillo
Sí, seré una vieja loca, vieja escupe curas,
vieja puta, rematada, vieja pero no pendeja.
Cuando, cuando cumpla los ochenta,
voy a ser un mal ejemplo,
me voy a meter al templo a gritarle a Torquemada:
vete mucho a la chingada!
y trepada en el altar, agarrada de una vela,
voy a interrumpir la misa y se los voy a enseñar
ora pónganse a rezar. Digan cordero....

Aquel día, con algo metido en la garganta

No sé si fue un fantasma o un demonio (¿existen los demonios? ... y los fantasmas?), la cosa es que aquel día algo se me metió a la garganta y me impedía respirar. Vomitaba intentando desalojar lo que fuera que hubiera allí y me funcionaba por ratos. El muy cabrón, o cabrona, avisaba al menos cuando atacaba: de repente sentía un escalofrío que me subía y me hacía ponerme pálida, luego me daba taquicardía, luego aceleraba la respiración. Entonces sabía yo que debía correr y ponerme a salvo, en un sanitario vacío o una oficina donde pudiera encerrarme con un basurero a mi disposición. Una vez me sorprendió en medio de una discoteca. Intenté aguantar pero me ganó y terminé en el baño entre decenas de mujeres vomitando en el inodoro!
Con todo y todo me duró como 3 meses y nunca supe porqué.
Bueno, creo que alguna de sus causas sí las sabía pero no quería verlas, hasta mucho tiempo después. Parece que fue una mezcla de muchas cosas, duelos mal elaborados, círculos sin cerrar, fracasos, miedos, cosas sin decir. De todos modos no volví a pensar en eso mucho más porque como llegó se fue. Lo recuerdo ahora, a veces me da, muy pocas, poquísimas, y todavía no sé porqué, nada más quiero que se vaya y me deje de joder.

Esas encrucijadas

De la vida, que nunca se sabe a dónde te van a llevar, me tienen ahora, a mis casi 28 años, ante una de las situaciones más difíciles que he vivido: salir de la casa paterna.
¡Tan vieja! dirán algunos, 'le agarró tarde' otros, '¿por qué se va?', o '¿es que ya se casa verdá?' preguntará alguien por ahí. Y no, no, ninguna de las anteriores. Me "estoy yendo" de mi casa como desde hace 7 u 8 años, y nunca lo hice, solo una vez que casi casi lo 'logro'. Me empeciné un día y hablé con una amiga, compa de salidas nocturnas y amaneceres a la que hace años no veo, y quedamos en que sería buenísima idea compartir casa, aah independencia, que bien! Salimos una tarde a buscar y luego de varias horas caminando por puntos estratégicos encontramos un apartamento, lindo, apenas para nosotras. '¡Lo tomamos!' dijimos, y dejamos un enganche para unos días después pagar el alquiler del mes e iniciar la mudanza. Al día siguiente, en reunión generalísima en la casa paterna, aviso que me voy, y además a compartir. Para qué lo hice! Me llovió de todo, parecía tortura verbal de algún servicio de inteligencia militar sólo que sin la luz fuerte alumbrando mi cara. Nada más mi perra no se metió en el lío. Para qué digo más, no me fui. Entre el miedo y la inseguridad que me subió ese día, quedé debiéndole a mi amiga su mitad del enganche que luego me dijo que me podía dejar, que no había problema, y yo muerta de vergüenza y enojada conmigo misma le hice caso.
Eso fue hace mucho. Ahora soy otra, aunque por un momento dudé... pero sí, ya puedo, ya pude.