mayo 27, 2008

'Contá conmigo'

Sí claro!! Una de las mentiras más grandes y cotidianas. ¿Quién la inventó? ¡Basuraaa!! No es cierto! La gente no está ahí para vos, está para sí misma.
Esto lo aprendí hace mucho y de vez en cuando me lo repito, pero se me olvida. Anoche lo recordaba cuando pintaba sola la que será mi habitación en menos de una semana en la casa nueva. Pedí ayuda y nadie se asomó. Típico no? No sé por qué todavía me sorprendo, a veces. Una cuenta consigo misma y nadie más, así es. Eso hace fuerte, aunque también decepciona un poco.
La satisfacción que me quedó de anoche, y también lo pensaba mientras terminaba de pintar y admiraba 'mi obra', es que precisamente fue obra mía, lo hice yo! para mí! Nunca había pintado en la vida y así doy la bienvenida a mi independencia familiar, bien no? Muy bien diría yo.
Satisfacción personal, re-confirmación de que una puede, esto y más es lo que deja el saber que una, al final de todo, cuenta sólo consigo misma.

mayo 23, 2008

Pidiendo prestado

Del blog de una amiga, por oportuno y porque me gusta mucho Pessoa.

"Há um tempo em que é preciso abandonar as roupas usadas, que já tem a forma do nosso corpo, e esquecer os nossos caminhos, que nos levam sempre aos mesmos lugares. É o tempo da travessia: e, se não ousarmos fazê-la, teremos ficado, para sempre, à margem de nós mesmos."

Fernando Pessoa

¿Mala suerte con el 13?

Algo así dice una canción de Calle 13 y es que este número ha sido por tiempos de tiempos objeto de discusión, simbolismos y supersticiones, que si es de mala suerte, que si de buena, que si se construyen edificios sin el piso 13 para espantar la mala vibra, que si martes o viernes, etc.
No conozco la historia del número 13 ni sobre la fobia que un día escuché existía al respecto ('trecefobia' o algo así), lo que sí es que me solidaricé en algún momento con él por los menosprecios de que era objeto y lo quería reivindicar de alguna forma. Y lo logré, por la piel y el corazón. Fue un viernes 13 que conocí al amor de mi vida. Tengo un 13 pequeño tatuado por ahí.
Irónico, loco, extraño, casual... la cosa es que, 13 meses después, continuo celebrando la buena suerte del 13, y sé que así será me encuentre donde me encuentre.

mayo 22, 2008

Lo peor que me ha pasado

en la vida... hasta ahora... y en el terreno sentimental, por lo menos no hay peligro de muerte inminente, aunque casi casi... creí que me moría.
Sucedió una vez que por poco me terminan sin saber yo porqué. Fueron como cinco días de terror absoluto, tristeza, frustración, enojo, ansiedad, incertidumbre, oscuridad, y tal vez lo peor, sin un conocimiento de causa claro.
Fue terrible. Lo rudo también se dio al darme cuenta de como una puede olvidarse precisamente de una en la relación y deja de lado su proyecto de vida 'personal' para girar alrededor de un proyecto de vida 'parejil', que si bien puede ser riquísimo, maravilloso y etc., está sujeto a cambios intempestivos como el que me pasó. Lo bueno, me puso a pensar en esto y en buscar una forma de que los proyectos de vida no sean excluyentes ni prioritarios y sí más paralelos. Aprendí, además, a no entrometerme en cosas que no me incumben y a intentar ser paciente, a cargar con mis procesos yo y a llorar como loca sin importar quien me pudiera escuchar.
Ah! y a terminar de convencerme de que las relaciones de pareja son una de las cosas más complicadas de la vida y que el amor no siempre es suficiente, por desgracia. Pero que se sale y todo pasa. Lo mejor, fui de cierta forma 'reivindicada' y la relación no terminó.

mayo 20, 2008

De Rosario Castellanos

Meditación en el umbral/
/
No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.
Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.
Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser.