No tenés ni idea, para variar. Este resfrío, la garganta adolorida por varios días, la calentura, la bronquitis. Todo alrededor del pecho, la garganta (corazón, voz, palabras), nada es gratuito. Mi cuerpo quiso explotar, sacarlo todo, con vos ahí, durmiendo al lado, a veces cobijándome, a veces alejándome.
No sé cómo pasó, cómo de repente ibas de camino compartiendo asiento conmigo ¿qué? Bueno, un poco sí sé. Lo provoqué, creo que en un último intento de algo. Pero estaba segura de que no aceptarías, como siempre. La sorpresa.
Te pude decir tantas cosas. Es que de verdad, no tenés idea. Ese tiempo a mi favor de poder verte a los ojos, esos ojos, y decirte todo eso, lo que dolió, lo que se aprendió, lo perdido, lo esperado. Pero igual lloré, el último dia en la ducha; seguro la frustración arrastrada, algún enojo, cierta tristeza.
Y vos, tan niña aún. Podés disculparte veinte veces. Yo de todos modos ya no moveré un dedo.
agosto 04, 2016
mayo 25, 2016
Doliendo.
Luna llena y un ritual para que me dejés de doler. Y recordé que soñé con vos. Me llamabas, extrañamente; yo respondía pero no me contestabas, te oías ahí pero hablando con alguien más. Con ella, pensaba en el sueño, seguro se le marcó y está con ella, obvio. Yo me quedaba callada, esperando a ver si hablabas, pero te seguía escuchando a intervalos, hablando con alguien más. Duró poco. Nuestra historia, tal cual.
No me vas a doler más.
No me vas a doler más.
mayo 09, 2016
Tanteos y trampas
Casi un mes, casi logrado, la desintoxicación, el desapego, la intensidad... y de nuevo, la pantalla del celular te refleja. Mi cara de WTF duró medio día. ¿Qué querés de mí? Ah claro, un abrazo decías, además de saber cómo estaba. Un abrazo. Y yo ¿WTF al cuadrado? Y vos, es lógico dar abrazos a quien se quiere y extraña. WTF al infinito. Ahora me extrañás.
Al menos te duró poco el dulce, al día siguiente si te vi ni me acuerdo. Debería saberlo mejor, ni que fuera nueva, y seguís en tus veintes.
Te tengo que olvidar, como la canción de Luis Miguel, pero ya.
Pensé en entramparme pensando en medias venganzas y supuestos beneficios, pero así no se puede, todavía no, ni nunca. Hay que huir, llevarme los enojos porque vos no querés saber de ellos, no te importan, no te tocan, son míos, aunque merecés que te los lance muy fuerte a la cara. El colchón llevará tu nombre y el desahogo el mío hasta que me canse.
Te tengo que olvidar.
Al menos te duró poco el dulce, al día siguiente si te vi ni me acuerdo. Debería saberlo mejor, ni que fuera nueva, y seguís en tus veintes.
Te tengo que olvidar, como la canción de Luis Miguel, pero ya.
Pensé en entramparme pensando en medias venganzas y supuestos beneficios, pero así no se puede, todavía no, ni nunca. Hay que huir, llevarme los enojos porque vos no querés saber de ellos, no te importan, no te tocan, son míos, aunque merecés que te los lance muy fuerte a la cara. El colchón llevará tu nombre y el desahogo el mío hasta que me canse.
Te tengo que olvidar.
abril 27, 2016
Recurrencias
Flashazos de cuando algún viaje me suceden casi a diario. De repente me acuerdo de una calle en particular o unos segundos de un paseo. Volver, siempre. Más ahora, por favor.
Es loco, no te extraño tanto ya, estás como difuminada, te diluís de a poquitos.
Pero de todos modos extraño cosas, algunas que sí tienen que ver con vos. Y me pongo triste.
Anoche lloré con la excusa de una lectura tristona. Una mezcla de excusas, y vos claro.
Ya no me desespero. Ya no quiero tanto saber cómo estás. ¿Para qué? Cero riesgos.
Ya no llevo la cuenta de los días, ni espero que me escribás.
Alguna vez te hablé antes de dormir o en luna llena, porque sí. No sé qué carajos espero, seguro que me extrañés un poco o pensés en mí cuando yo lo hago alguna que otra noche, como si tu sensibilidad y tu don dieran para tanto. Pobre.
Y anoche soñé con vos, nunca pasa, pero casi no lo recuerdo. Mejor.
Es loco, no te extraño tanto ya, estás como difuminada, te diluís de a poquitos.
Pero de todos modos extraño cosas, algunas que sí tienen que ver con vos. Y me pongo triste.
Anoche lloré con la excusa de una lectura tristona. Una mezcla de excusas, y vos claro.
Ya no me desespero. Ya no quiero tanto saber cómo estás. ¿Para qué? Cero riesgos.
Ya no llevo la cuenta de los días, ni espero que me escribás.
Alguna vez te hablé antes de dormir o en luna llena, porque sí. No sé qué carajos espero, seguro que me extrañés un poco o pensés en mí cuando yo lo hago alguna que otra noche, como si tu sensibilidad y tu don dieran para tanto. Pobre.
Y anoche soñé con vos, nunca pasa, pero casi no lo recuerdo. Mejor.
abril 08, 2016
Nombrar - te
Hoy te nombré por última vez. Verbalicé tu nombre mientras te quemaba simbólicamente en el lavatorio del baño -no se vaya a incendiar la casa- y de paso te mandaba al carajo.
No quiero nombrarte más.
Me quedo con tu paso por mi cama, breve pero intenso, mientras termino de borrar los pocos significados que dejaste por ahí. Por dicha casi ninguno. Vivencias juntas, cero.
Y aún no entiendo tanto mal sentir. Estoy jodida.
Que seas feliz con quien decidiste volver, o que sigás comiendo mierda junto a ella, mierda patológica, lo que querás y podás.
No quiero nombrarte más.
Me quedo con tu paso por mi cama, breve pero intenso, mientras termino de borrar los pocos significados que dejaste por ahí. Por dicha casi ninguno. Vivencias juntas, cero.
Y aún no entiendo tanto mal sentir. Estoy jodida.
Que seas feliz con quien decidiste volver, o que sigás comiendo mierda junto a ella, mierda patológica, lo que querás y podás.
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