septiembre 07, 2016

Anteojos

Verte con tus anteojos puestos me da tranquilidad y no logro entender por qué. Sí es cierto que me gustás más con anteojos, pero eso no tiene que ver.
Pensé que ya no estaría acá sabés. Cuando te lo comenté como quien no quiere la cosa, tu reacción fue lo que esperaba o más, y me di por satisfecha, hasta lo disfruté. Pero no me fui. Sigo acá. Y ya no tengo con qué "conmoverte" más. Pero igual ya no quiero. Tampoco logro entender cómo está sucediendo, pero siento que cada día me importa menos, un poquito menos.
De todos modos me iré, pero no te avisaré. ¿Para qué? Espero en unos pocos días ni siquiera pensarlo, eso, en decírtelo. Que me valga. Ya casi, que me valga.
Y olvidarme además de tus anteojos y centrarme en los míos, que necesitan reemplazo urgente. Mirá vos, qué casualidad.

agosto 19, 2016

El caos

Certeza. Tu presencia en mi vida me hace mal.
Creí que podría con ello. Una mierda. Fue un caos y volví al llanto casi igual que la última vez.
Ya basta. Esta recurrencia es absurda y la culpabilidad no puede más. Mi vulnerabilidad frente a vos es un puto chiste, ni puedo explicarlo.
Mi corazón es tontito, la razón sabotea, y al final te tengo que agradecer porque fue la última vez.

agosto 04, 2016

Explosiones

No tenés ni idea, para variar. Este resfrío, la garganta adolorida por varios días, la calentura, la bronquitis. Todo alrededor del pecho, la garganta (corazón, voz, palabras), nada es gratuito. Mi cuerpo quiso explotar, sacarlo todo, con vos ahí, durmiendo al lado, a veces cobijándome, a veces alejándome.

No sé cómo pasó, cómo de repente ibas de camino compartiendo asiento conmigo ¿qué? Bueno, un poco sí sé. Lo provoqué, creo que en un último intento de algo. Pero estaba segura de que no aceptarías, como siempre. La sorpresa.
Te pude decir tantas cosas. Es que de verdad, no tenés idea. Ese tiempo a mi favor de poder verte a los ojos, esos ojos, y decirte todo eso, lo que dolió, lo que se aprendió, lo perdido, lo esperado. Pero igual lloré, el último dia en la ducha; seguro la frustración arrastrada, algún enojo, cierta tristeza.

Y vos, tan niña aún. Podés disculparte veinte veces. Yo de todos modos ya no moveré un dedo.

mayo 25, 2016

Doliendo.

Luna llena y un ritual para que me dejés de doler. Y recordé que soñé con vos. Me llamabas, extrañamente; yo respondía pero no me contestabas, te oías ahí pero hablando con alguien más. Con ella, pensaba en el sueño, seguro se le marcó y está con ella, obvio. Yo me quedaba callada, esperando a ver si hablabas, pero te seguía escuchando a intervalos, hablando con alguien más. Duró poco. Nuestra historia, tal cual.
No me vas a doler más.

mayo 09, 2016

Tanteos y trampas

Casi un mes, casi logrado, la desintoxicación, el desapego, la intensidad... y de nuevo, la pantalla del celular te refleja. Mi cara de WTF duró medio día. ¿Qué querés de mí? Ah claro, un abrazo decías, además de saber cómo estaba. Un abrazo. Y yo ¿WTF al cuadrado? Y vos, es lógico dar abrazos a quien se quiere y extraña. WTF al infinito. Ahora me extrañás.
Al menos te duró poco el dulce, al día siguiente si te vi ni me acuerdo. Debería saberlo mejor, ni que fuera nueva, y seguís en tus veintes.

Te tengo que olvidar, como la canción de Luis Miguel, pero ya.
Pensé en entramparme pensando en medias venganzas y supuestos beneficios, pero así no se puede, todavía no, ni nunca. Hay que huir, llevarme los enojos porque vos no querés saber de ellos, no te importan, no te tocan, son míos, aunque merecés que te los lance muy fuerte a la cara. El colchón llevará tu nombre y el desahogo el mío hasta que me canse.
Te tengo que olvidar.