agosto 06, 2008

De San José a Guanacaste y de regreso

En bus! Sí, lo confieso, tengo cierta fascinación por los buses. Debe ser porque es otra persona la que maneja y yo puedo despreocuparme, ver por la ventana, observar a la gente, leer o dormir. Creo que por todo eso, entre otras cosas, no terminaré de aprender a manejar y menos sacar la licencia...
La cosa es que me fui para Guanacaste en bus en un momento de urgencia porque si me quedaba en SJ me podía volver loquita, entonces me animé a pesar de que son 5 horas aproxidamente de viaje al destino de interés. Ni hablar.
Si pasan cosas particulares en buses urbanos, estos de 'larga distancia' son perfectos para situaciones entre curiosas, extrañas, molestas, vacilonas. Puede pasar que el bebé que llevan dentrás tuyo no pare de llorar en casi todo el viaje. O que al lado se siente una muchacha con un bebé recién nacido y que entonces levantarse para darte campo para ir al baño en la única parada que hacen de camino sea toda una odisea, y hasta bajarte en tu destino final en SJ sea prácticamente imposible si ella no se apea también ahí. Puede ser que una chavala del asiento de al lado vaya fumando medio pegada a la ventana abierta sin que le importe un comino la demás gente y sin percatarse -por ingenua o indiferente- que el ventolero que entra devuelve el humo de su cigarrillo en lugar de disimularlo. También puede darse que un chavao de la fila de al lado vaya hablando a gritos todo el camino con sus amigos del cole' que se encuentran a varios asientos de distancia, todo el camino! O que te toque en la última fila, la de cinco asientos, en medio, de noche, con todas las ganas de dormir y que, aparte de la incomodad por la posición, en las escaleras de la puerta frente a vos vaya un grupito de chicos y chicas que se acaban de conocer, con claras ganas de fiesta, y que entablen además una conversación digna de una novela juvenil tipo los RBD.
Esa vez el chofer no paró en todo el trayecto.

3 comentarios:

Alexander dijo...

Hola Marcia!!! sí yo sé lo que son los viajes largos en bus, son toda una aventura. Que la gente (que pereza y que asco), las cosas que hacen y hablan, pero la verdad es que es entretenido. Yo he tenido que viajar a San Ramón por cuestiones de trabajo y un poco libidinales (jeje ojala fuera así), me gusta ir en la ventana para ver el paisaje (uy que bucólico que soy ñeeeee) pero dependiendo del bus voy cómodo porque a veces es difícil meter a un tipo de 192cm en un asiento que fue hecho para personas que miden un promedio de 170cm, pero bueno mi estrategia es hacerme el dormido y no darle campo a nadie, o simplemente les hago mala cara y se van (jeje, que mala gente soy) Lo que también he hecho es terrorismo digestivo y sin sentido, y lo curioso es que siempre encuentro a un compañero de batalla, y más de una anécdota tengo al respecto (JAJAJAJA)

Alexander dijo...

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paobrenes dijo...

Agrego la gente que transporta pollo frito para algún familiar que vive en un pueblo donde aparentemente... no venden pollo frito!